¿En quién puedo confiar?

Recientemente he presenciado como una amiga mía era abandonada por su marido. Todo parecía ir bien hasta que su marido decidió cambiar de vida y dejarla. Diariamente escuchamos de padres que abandonan a sus hijos nada más nacer o de hijos que abandonan a sus padres. El abandono puede ser físico o afectivo, como en el caso de muchos hijos que deciden desobedecer a sus padres y vivir “sus vidas”. Al observar nuestra sociedad percibimos que el abandono está a la orden del día y que es algo muy duro que daña la vida de los seres humanos.

Los seres humanos hemos sido creados y diseñados para ser amados. En el fondo de nuestro ser todos necesitamos personas que nos cuiden y amen, personas que no nos fallen. Cuando lo que recibimos son rechazos y abandonos, nos sentimos defraudados e inseguros en la vida. Es un sentimiento natural que viene dado por la necesidad y el anhelo que tiene nuestro ser de sentirse amado.

El problema es que no solo sentimos que nos fallan, sino que nosotros también fallamos a los demás. Algunas personas nos fallan más, otras menos, pero resulta difícil encontrar a alguien que sea lo que podemos considerar “un amigo de verdad” que nunca falle. La confianza es la esperanza y seguridad que se tiene en alguien y se basa en el amor que nos tenemos los unos a los otros. Cuanto más amemos a una persona, menos le defraudaremos. Lo que deberíamos preguntarnos entonces es qué significa “amor”. ¿Cómo podemos llegar a tener un amor que nunca falle y que ame por encima de todo egoísmo humano y de cualquier circunstancia?

La Biblia nos habla del amor de Dios hacia los seres humanos. El amor de Dios según 1ª Corintios 13, uno de los libros de la Biblia, es: paciente, bondadoso, no es envidioso, ni jactancioso ni orgulloso, no se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor, no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad, todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, jamás se extingue. La Biblia afirma que este mundo está corrompido por el pecado y que nadie es capaz de amar con este amor tan perfecto y eterno. Solo Dios es el único que ha amado y ama al ser humano con este amor tan sublime. Dios nos ha dado todo hasta la vida eterna por medio de la muerte de su Hijo, Jesucristo.

La Biblia afirma que la fidelidad y el amor de Dios son para siempre y que no cambian. La fidelidad trae como fruto la confianza y gracias al amor que Dios ha mostrado al mundo podemos depositar toda nuestra confianza en Él. Solo los seres humanos cambiamos, pero en Dios encontramos una fuente de estabilidad que necesitamos. Como afirma la Biblia Dios nunca falla y es el mismo ayer y hoy y por los siglos. Todo el que deposita su confianza en Dios va a poder tener una relación con el mejor amigo y padre que jamás haya tenido. Dios nunca defrauda y nunca abandona, Él está siempre atento a todos aquellos que quieran seguirle y vivir una vida a su lado.

Cuando sientas que te han fallado o abandonado, piensa que Dios siempre te ha amado de la misma manera y que su fidelidad hacia ti siempre es la misma. Habla con Él, pon tu confianza en Él y te aseguro que tu vida cambiará.

Por: Marina Acuña Vázquez