¿QUÉ DICE LA BIBLIA DE DIOS?

Muchas cosas y muy importantes como veremos. Pero primero es necesario prestar atención a cuatro cosas que resaltan del texto bíblico en el escrito de Pablo a los Romanos en el capítulo primero. Son las siguientes: 1. Hay un Dios creador detrás de este inmenso universo en el cual vivimos. No es cierto que sea simplemente el resultado de un enorme accidente. El soberano Dios lo hizo todo. Y el mismo universo físico que nos rodea por todas partes con sus miles de maravillas – su complejidad – su orden – su armonía y sus leyes exactas, es una evidencia tan elocuente de la existencia de Dios, que la Biblia dice que en el día del Juicio Final, nadie tendrá excusas delante de Él si niega o ignora esta evidencia. 2. El ser humano comenzó su historia con un conocimiento de Dios, pero llegó a suprimirlo deliberadamente. Y no por falta de evidencia, sino por falta de ganas de Dios. Así lo dice el texto. A la gente de entonces no les gustó para nada la idea de un Dios soberano, creador y dueño del universo, ante el cual ellos eran responsables. Así que lo borraron de sus cálculos. 3. Pero como todo ser humano lleva en su fuero interno un profundo instinto de Dios, puesto allí por Dios mismo al crearnos a Su imagen y semejanza, esto fue lo que hicieron: Al glorioso Dios, creador de los millones de gigantescas galaxias que surcan el infinito espacio a nuestro alrededor, le redujeron a unas dimensiones más acordes con sus pensamientos y estilo de vida. Le convirtieron en un dios domesticado, manipulable, hecho a su imagen, y por lo tanto totalmente inútil. 4. Como consecuencia, dice el texto bíblico, hay un Dios en el cielo tremendamente ofendido, lo cual no nos debe sorprender ya que lo que hicieron constituye un delito capital contra la majestad de Dios. La historia se repite. Este informe de lo que pasó al comienzo de la historia humana describe gráficamente lo que ha pasado a través de toda la historia, y lo que pasa hoy. Andan por la vida millones de personas que dicen que creen en Dios, pero para quienes su dios resulta ser un dios fabricado por ellos mismos, hecho a su pequeña imagen y conforme a sus propios conceptos, y no el único, soberano y todopoderoso Dios de la Biblia. Y Dios nos avisa que tales nociones de Él no sólo son totalmente inválidas, sino que acarrean, para los que persisten en ellas, una condenación segura en el día del Juicio. ¿Cómo es entonces el auténtico Dios, el Dios que se revela a sí mismo en Su Palabra, la Biblia? He aquí algunas de sus características esenciales. • El Dios de la Biblia es creador. Lo cual quiere decir que Dios, por propia elección suya y por Su propio poder, hizo todas las cosas que existen y las mantiene por la palabra de su poder. Así comienza la Biblia en su primer libro (Génesis), y así termina en su último libro (Apocalipsis): “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” (Génesis 1.1). “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4.11). Además la Biblia dice que es imposible tener una fe genuina, y una relación auténtica con Dios si uno no cree esto, “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía… pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:3 y 6). • El Dios de la Biblia es personal. Lo cual significa que Dios no es una especie de fuerza cósmica como dicen algunos, ni es la esencia más profunda de nuestro mismo ser, como dicen otros. Dios es un ser personal, con vida propia, nombre propio, y todas las características esenciales de la personalidad. Piensa, conoce, escoge, planea, actúa, habla y ama. Pero también es justo y odia todo lo que no sea recto, justo y verdadero, por lo cual un día lo juzgará. La prueba más grande de que Dios es un Dios personal es que nosotros, seres humanos, podemos entablar una relación personal con él, gozar de su compañía y sentir su amor en lo más íntimo de nuestro corazón. Así lo dijo Jesucristo, el Hijo de Dios, en San Juan 14:23, y así lo han experimentado millones de personas desde entonces: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. • El Dios de la Biblia es único. Sólo hay un Dios… el Dios que hizo los cielos y la tierra, y que te hizo a ti también. Cualquier otro objeto, idea o persona que ocupe el lugar de Dios en tu vida, no sólo te fallará, sino que constituye una afrenta a la sola gloria de Dios, con consecuencias fatales en el día que tengas que rendir cuentas ante Él. Una de las declaraciones absolutamente centrales de la revelación de Dios se encuentra en Deuteronomio 6, verso 4, y reza así: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”. Y en un memorable capítulo del profeta Isaías, Dios protesta enérgicamente contra todas las formas de idolatría que abundaban en el mundo de entonces, diciendo: “Yo soy el primero y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6). Pero la historia se repite. Desgraciadamente el mundo de hoy sigue el mismo camino que entonces. A pesar de las prohibiciones explícitas pronunciadas por Dios mismo contra estas cosas (Éxodo 20: 4 y 5), se siguen fabricando imágenes para usos religiosos y la gente sigue inclinándose ante ellas… aun gente llamada cristiana. Ahora bien, la idolatría no es solamente cuestión de estatuas e imágenes. En realidad cualquier cosa que ocupe en tu vida el lugar preeminente del Dios que te dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente” (Lucas 10:27), es idolatría. El dinero y las posesiones materiales, si llegan a ocupar el lugar de Dios en tu vida (como le pasa a muchísima gente) es idolatría, tal y como suena. Porque como dijo el Señor en Mateo 6:24, “No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Y así con otras muchas cosas. Millones de personas hoy en día se inclinan ante el altar de sus propios apetitos – o el altar de las diversiones – o el altar del Yo – o ante todos ellos juntos. Y las consecuencias se han de pagar, porque “Dios no puede ser burlado”. ¿Ante qué altar adoras tú? • El Dios de la Biblia es soberano y omnipotente. Él está controlando todo lo que ocurre, y no hay nada ni nadie que pueda resistirle, o evitar que Él obre según Su buen propósito. Esto implica, entre otras cosas: • Que Dios puede, sin ningún problema, suspender las leyes de la naturaleza para introducirse personalmente en la historia de nuestro mundo, como la Biblia asevera que hizo en la persona de su Hijo, Jesucristo. • Que puede resucitar de la tumba los muertos, como hizo Jesús con Lázaro en S. Juan 11, y como hará al final de la historia resucitando a todos de sus tumbas, (Juan 5). • Que puede perdonar aquí y ahora los pecados de todo aquel que acude a Él con verdadero arrepentimiento y fe, y darle Vida Eterna, y la plena seguridad de la gloria. (Lee S.Juan 3:16, 5:24, 6:40 y 10:27-29). “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8)

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